ser documentada por alguien que no soy yo

Habiendo crecido como YouTuber en el salvaje ecosistema digital de 2014, la auto-documentación fue una práctica constante para mí durante varios años.

En esa época, llevaba conmigo siempre una Handycam ya que los celulares todavía no filmaban en la alta calidad que manejan ahora, y de esa manera me iba siguiendo a mi misma en las cosas que hacía. Ya ahí hay un desdoblamiento: yo sujeto que vive, y yo sujeto que documenta. Ya sea tocando en mis primeros shows en vivo, o registrando las canciones que terminaron siendo mis primeras expresiones digitales como Disney Miente, tenía 19 años y un impulso por registrarme constante y muy orgánico. Tengo horas y horas filmadas de mi familia, amigos de la época, camarines, incluso paseos en la calle, y lo más peculiar de todo, confesiones mirando a cámara, diciendo lo que sentía, sabiendo que no lo iba a ver nunca nadie. Hacía un archivo para mi misma.

Por muchas razones, con el tiempo esa auto-documentación dejó de ser orgánica y pasó a ser otras cosas: mandato, trabajo, «creación de contenido». Algo que había sido parte de mi día a día (hablarle a cámara) con el tiempo pasó a ser algo extraño, incluso perturbador. La cantidad de preguntas que se me abrían al mirar al lente era abrumadora y alrededor de 2020 (época en la que grabé mis últimos videos de YouTube, con mi serie Hola Internet) dejé de auto-documentarme por completo.

En junio de 2022 estaba volviendo a tocar en vivo después de un tiempo sin tocar ni grabar música nueva, y vino mi amigo Apo a verme a un show. Apo, o Nicolás Aponte para sus estudiantes o quienes vieron sus películas, es docente de dibujo, de cine documental y dibujante, director y varias cosas más (hacedor de buenas empanadas, por ejemplo), y sobre todo es mi amigo hace casi diez años. Cuando vino a verme tocar ese día de 2022, yo estaba empezando a tocar en vivo con sintetizadores y pulsando las primeras energías de lo que luego sería mi disco Victoria y las Máquinas. Sabía que quería producirlo yo (algo que nunca había hecho) y mi primera parada iba a ser el estudio La Siesta del Fauno, para investigar sonidos y empezar a construir una paleta para este nuevo universo. Decidimos, casi como juego, que él empezara a documentar ese proceso de grabación.

Así fue como Apo empezó a registrar también mis shows en vivo, todo con una cámara mini-dv (las handycams que funcionan con pequeños cassettes), lo cuál sumó una condición al juego: el material solo iba a poder verse una vez revelado ese cassette, es decir, una vez cada varios meses. Lo anti-inmediato de la decisión de filmar en analógico y no en digital me permitió soltar completamente el control, y confiando en Apo, le dije varias veces «hacé lo que quieras».

Lo que no sabíamos, porque eso es lo gracioso de vivir, es que ese registro iba a estar atravesado por una operación de rodilla, conflictos, descubrimientos, amistades nuevas y también desencantos, y sobre todo (viéndolo en retrospectiva) una búsqueda creativa que en los tiempos de redes sociales muchas veces queda reducida a una serie de publicaciones en tiempo real, a micro-comunicados mientras suceden las cosas. Lo extraordinario del documental para mí fue poder ver en retrospectiva un enorme arco narrativo que ni yo sabía que estaba sucediendo mientras sucedía. Ahora que el disco ya salió y logré plasmar lo que quería, me veo registrada en el medio de la incertidumbre propia de la creación artística, en esos momentos de duda o de no saber por dónde ir, y es una sensación para la que no tengo palabras. Los humanos creamos historias a partir de cosas sueltas, atamos hilos, damos sentido: eso fue lo que sentí al ver, hace un par de meses, la edición completa de todo lo registrado, desde la mirada sensible de un amigo que además es un artista increíble.

El documental, que decidimos llamar COSAS SUAVES (en honor a una de las canciones de Victoria y las Máquinas), sigue en proceso de edición viva y por el momento solo puede verse en proyecciones itinerantes que voy comunicando oportunamente. Quizás pronto vea la luz de internet, quizás jamás. En todo caso, es una práctica de la experiencia viva: cada vez que lo veo, cada escena que fue filmada, cada vez que se comparte, se desenvuelve la historia que construye el documental o el acto de documentar.

Ahora se puede ver en mi canal de YouTube el video de la canción COSAS SUAVES, la canción más larga y sin dudas más catártica que hice hasta ahora, para la cuál usé como base una exploración sonora con el sistema modular Buchla que se encuentra en el estudio La Siesta del Fauno en Constitución, Ciudad de Buenos Aires, junto a Ernesto Romeo, Lucas Romeo y Billy Shears. Toda esa búsqueda está presente tanto en el documental completo como en el video que está ahora disponible en YouTube. Pronto anunciamos la próxima proyección del documental y quizás esté también pronto disponible para ver en su totalidad online.

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